Luego de pensarlo mucho, me atreví. Siempre me dije: "es lo que me gusta hacer, ¿por qué no compartirlo con el mundo?". Y así fue como el 6 de diciembre de 2011 inauguré mi blog.
Cuando estaba en la universidad, pasaba mi tiempo libre en museos y exposiciones o caminando por el Centro Histórico. Cada vez que salía llevaba mi cámara y tomaba mil fotos que sólo almacenaba en mi computadora. Un buen día se me ocurrió abrir un blog para compartir todas esas cosas bonitas que veía... y así nació El relicario de Ana.